El Paradigma de la Nueva Medicina Germánica

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EL PARADIGMA DE LA NUEVA MEDICINA GERMÁNICA Clr. Liliana Mangiarotti

La NMG se basa en los descubrimientos del Dr. Ryke Geerd Hamer médico oncólogo alemán, quien a partir de un hecho dramático en su vida (la muerte trágica de su hijo Dirk a los 19 años)  desarrolló un cáncer de testículos. Fue a partir de ese hecho  que comenzó sus investigaciones y desarrolló sus teorías en las que hoy se basa la Biodescodificación.

Demostró científicamente que “toda enfermedad tiene su origen en un conflicto emocional previo que se lleva a cabo simultáneamente en la psique, el cerebro y el órgano”. Todo impacto emocional ya sea súbito o acumulativo produce en el cerebro una lesión que es visible en imágenes de Tomografía Computada.

Poco tiempo antes de la aparición del tumor (probablemente entre 6 y 24 meses) la persona ha vivido una situación con ciertas características, un shock conflictual  que se manifiesta de forma simultánea en la esfera psíquica, en el cerebro y en el órgano que corresponde al área cerebral que ha recibido el impacto. El cerebro es el mediador entre la psique y el órgano, todos los procesos se coordinan allí.

El tipo de conflicto determinará el área del cerebro donde se va a producir el cortocircuito, en consecuencia las señales que envíe el cerebro al órgano que está bajo su control se verá afectado porque no puede recibir la gestión conveniente, por lo tanto estas células ya sin control y sin directrices se transformarán en células cancerosas.

El comportamiento de estas células cancerosas estará en relación con el origen embriológico del tejido afectado, (Hamer clasificó los tumores teniendo en cuenta la evolución embriológica de los tejidos de los cuales surgen los órganos)

Es decir que tenemos un cerebro que es el “ordenador”, una psique que es el “programa” y un cuerpo “máquina” o “fábrica”.

En resumen: cada área cerebral es responsable de una actividad psíquica y a su vez de la actividad de un órgano del cuerpo. Si existe una perturbación psíquica el área donde se produjo el “cortocircuito” ya no podrá mandar un mensaje normal a las células del órgano que está bajo su control, estas células sin directrices entran en un comportamiento específico en relación con el origen embriológico del tejido. El órgano o tejido afectado está en relación directa con el modo en que la persona vive el conflicto.

Cada vez que recibimos un impacto de este tipo, una emoción queda enquistada y se reprime a nivel inconsciente. El proceso es el mismo para cualquier enfermedad, lo que diferencia al Cáncer del resto de enfermedades o de los tumores benignos  es la “cuantía” del estrés conflictual que se desarrolla a través de un instante de bioshock concreto y es vivido de manera brutal, sin solución y sin la posibilidad de haber sido comunicado o expresado.

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