El Cáncer es una gran resistencia ante la vida

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El Cáncer es una gran resistencia ante la vida

Recuerdo cuando cursé la Especialización en Biodescodificación de Patologías Oncológicas en el Instituto Angeles Wolder, la profe Noelia Bonifacio (una genia!)  nos propuso hacer una experiencia vivencial y nos pidió que nos parásemos frente a la pared y comenzáramos a empujar. Todos nos mirábamos algo sorprendidos sin entender demasiado de que se trataba. Así lo hicimos, nos paramos frente a las paredes del aula y comenzamos a empujar. Vamos!!!  decía Noelia, empujen, fuerza, sigan, empujen más!!! Empujen fuerte con los brazos y con las piernas.!! Más fuerte!!! Sigan empujando!!!  Vamos resistan y sigan empujando!!!…Resistan y sigan!!.  Entonces luego de unos minutos nos preguntó…Se mueve???…. Noooo dijimos todos ya bastante agotados.  Bueno dijo Noelia…ESO MISMO ES UN CÁNCER!!!

Guaauuu… Lo que Noelia nos estaba queriendo mostrar con esa experiencia es lo que le hacemos a nuestro cuerpo cuando insistimos en mover una situación que es inamovible y así estamos días, meses, años, resistiendo, dándole vueltas en nuestra mente, rumiando, en interminables diálogos internos, queriendo cambiar algo o “a alguien”, nos encerramos y resistimos hasta que el cuerpo llegue a agotarse y entonces nos enfermamos.

El Cáncer es eso, una gran resistencia ante la vida. Nos empeñamos en que las cosas sean tal como nosotros creemos o alguna vez soñamos y cuando no es así, luchamos con uñas y dientes, pero es que en esa lucha muchas veces se nos va la vida. Porque sometemos a nuestro cuerpo a un estrés  que si persiste terminará afectándonos.

Hoy sabemos gracias al avance de las Neurociencias que nuestras emociones son sustancias químicas  y que el estrés crónico impacta en el comportamiento de nuestras células y disminuye la función del Sistema Inmunológico.

Resistimos cuando  no aceptamos  que  las cosas no sucedan como esperamos o que  las personas no actúen de la manera que nosotros deseamos entonces insistimos en querer cambiar las reglas del juego.  Nos aferramos con todas nuestras fuerzas a situaciones o a relaciones como a un “tutor”, porque tenemos miedo de soltar. Es que sobre ese tutor (llámese relación, pareja, hijos, trabajo, dinero) hemos construido nuestra identidad. Nos reconocemos en ese rol estructurado y  profundo que decidimos jugar y sentimos que si lo perdemos “nos perdemos”.

Cuánto tiempo necesitamos para darnos cuenta que ese lugar ya no nos pertenece?  Que esa pareja ya no nos hace feliz? Que esos hijos ya tienen su propia vida y necesitan volar?  Que eso que hacemos para complacer a otros ya no deseamos hacerlo? Que es muy caro el precio que pagamos cuando la moneda de cambio es nuestra libertad?

A veces hace falta tocar fondo,  llegar al límite de enfermar para decir “basta” y  tomar las decisiones que seguramente deberíamos haber tomado mucho tiempo antes. A veces necesitamos sentir que nuestra vida está en riesgo para empezar a valorarnos, para escuchar lo que nuestra alma verdaderamente necesita y a la que no pudimos escuchar porque nuestra mente estaba llena de ruido.

Dejar de resistir es Soltar el Control,  es dejar ir aquellas personas o situaciones que ya no funcionan, por más doloroso que resulte. Soltar es aceptar los cambios y el flujo de la vida, Soltar es dejarse sostener por el Universo confiando en que algo o alguien Superior a nosotros (llamalo Dios, Yo Superior, Divinidad, Guía, Destino o nuestra propia voz interior) se encargará de mostrarnos el camino.

Soltar no significa resignarse, resignarse es victimismo, soltar es voluntad de cambio, es evolución, es creer que aún frente a las mayores dificultades somos capaces de sobreponernos, porque toda crisis implica crecimientos, es la certeza de que tenemos la capacidad de crearnos la vida que queremos vivir.

Dejar de resistirnos y aceptar es trascender nuestros miedos, es dar ese “salto al vacío” enfrentando el vértigo que nos produce la incertidumbre del cambio, soltar es enfrentar las dificultades, soltar es la posibilidad de ser resiliente.

La Resiliencia es la capacidad de afrontar las dificultades, atravesarlas y salir de ellas fortalecidos. Trascender las pruebas que se nos van presentando en la vida nos empodera y nos hace  más fuertes, más sabios, más libres, más felices.

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