Cambio de patrones de conducta y remisión de síntomas con la Biodescodificación

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Hasta hace algunos años, la medicina tradicional consideraba al cuerpo físico como una “máquina” que cuando “fallaba” había que repararla o cambiarle alguna pieza. Hoy gracias al avance de las neurociencias sabemos que hay una relación entre el cuerpo, la mente y las emociones, un nuevo paradigma gracias al cual empezamos a entender que la enfermedad no es algo que “nos toca”  por casualidad, sino que su origen es mucho más profundo y está vinculado a nuestro modo de vivir y de interpretar lo que nos sucede.

Desde la Consultoría Integrativa acompañamos los avances de la medicina y lo complementamos haciendo un abordaje holístico que contempla la totalidad del Ser, para ello utilizamos diversas herramientas terapéuticas siendo central el abordaje desde la Biodescodificación entendiendo que el cuerpo no enferma o “se rompe” al azar y que cuando el síntoma aparece es el resultado de un mecanismo que nuestro cerebro pone en marcha para adaptarse a lo que interpreta que está sucediendo.

Cómo funciona esto?

En base a la interpretación que hacemos de una situación, nuestro cerebro responde enviando “señales” a nuestras células sobre cómo deben comportarse y funcionar, esas señales son “nuestras emociones”. Las emociones son compuestos neuroquímicos y para bien o para mal  están presentes en cada instante de nuestra vida y las experimentamos también a nivel físico aun antes de que se instalen como un desequilibrio persistente.

Te pasó alguna vez que sentiste una opresión en el pecho y luego te diste cuenta que en realidad era angustia?… O frente a una situación que no pudiste aceptar o “tragar” se te cerraba la garganta?…O en un momento de rabia te apareció un dolor que identificaste como una “piedra” en el estómago?…

Seguramente habrá muchos más ejemplos como estos que podrías identificar y que tal vez te sucedan a repetición frente a una vivencia similar, ellos son  la muestra irrefutable de la relación que existe entre nuestras emociones y nuestro cuerpo físico.

Nuestras emociones son la respuesta subjetiva al modo en que interpretamos las distintas situaciones en nuestra vida: un divorcio para algunos puede ser tremendamente doloroso y desestructurante y para otros puede significar una liberación y el comienzo de una nueva etapa llena de proyectos

Pero que es lo que hace que interpretemos esas vivencias de una manera y no de otra?

Son nuestras “Creencias”, aquellas ideas que tenemos en torno a personas o situaciones, es la “etiqueta” con la que evaluamos cada situación  para darle una valoración determinada en base a un criterio de“bueno-malo”, “beneficioso-peligroso”.

Estas creencias son inconscientes y se basan en nuestras experiencias previas, (generalmente vivencias de nuestra infancia y adolescencia), también en mandatos familiares y culturales que hemos incorporado y funcionan como un “back up” de información que tenemos “ya instalado” a modo de respuesta rápida y automática y hacen que funcionemos en “piloto automático”.

Pero cuál es la relación entre una creencia y un síntoma físico?

Por ejemplo si nos hemos sentido abandonados por nuestros padres durante los primeros años de vida, seguramente esa vivencia de “abandono” la hemos percibido en ese momento como “peligrosa” y  es altamente probable que hayamos puesto en marcha determinados comportamientos para evitarlo e incluso algunas respuestas físicas (ej. miedo, angustia, enojo). La creencia instalada en ese momento podría ser “Si mis padres me abandonan estoy en peligro”.

Pero que sucede en la actualidad?

Ante cualquier situación de “abandono” nuestro inconsciente biológico lo interpretará como “peligroso” y responderá de manera automática desde ese back up de información para evitarlo.  Pudiendo reaccionar con síntomas físicos como el aumento de presión arterial, aumento de azúcar en sangre, insomnio etc., o incluso esta creencia podría estar causando que percibamos que nos pueden abandonar cuando en realidad no fuera cierto, provocando algunos trastornos emocionales y de conducta como consecuencia de ello. El miedo al abandono podría ser la causa de un sinfín de descargas emocionales perjudiciales para la salud.

Esa creencia que podría ser lógica y tener coherencia cuando niños hoy se encuentra desactualizada ya que en caso de ser abandonados esto ya no es peligroso para nuestra vida y además contamos con recursos para afrontarlo.

Como se logra entonces con la Biodescodificación el cambio de patrones de conducta y la remisión de los síntomas?

La finalidad y eficacia de esta herramienta terapéutica se basa en encontrar el momento justo en que experimentamos la vivencia que desencadena el síntoma o enfermedad que estamos teniendo.

Luego de encontrar esa vivencia necesitamos “resignificarla” darle un nuevo sentido, esto va a generar un cambio en la interpretación de la situación, por lo tanto las respuestas emocionales cambian, y si cambian las respuestas emocionales el síntoma ya no tiene razón de ser y se desactiva.

Al hacer “consciente” lo “inconsciente”, entender que esa respuesta del pasado ya no es necesario reproducirla y cambiarla por una respuesta actualizada acorde al momento presente, hace que se libere la carga emocional.

Al cambiar la emoción desencadenante la respuesta física que se manifestaba a modo de síntoma o enfermedad cae de forma inmediata ya que no tendrá razón para manifestarse.

Clr. Liliana Mangiarotti
Consultora Psicológica Integrativa
Especialista en patologías Oncológicas
Contáctame y estaré encantada de ayudarte!

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